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Versos en las ondas.

10 Dic

El otro día, hablando con mi compañero Lorenzo sobre su programa del Taller de Radio, me preguntaba sobre la poesía en la ondas. Nos declaramos amantes de los versos y de la radio; creemos que, si ya por separado guardan ambos un encanto y un intimismo propios de lo que tiene que ver con la voz, juntos y bien tratados tienen un fuerte potencial emocional.

Me he puesto a buscar, decidida a encontrar el espacio de la poesía en la radio y he hallado La estación azul, un espacio de RNE 1 (¿dónde si no?) que pretende ser una forma de hacer cercana y accesible la literatura a los ciudadanos. Lleva diez años en antena y no hace falta preguntarse que si esto sucedería de no ser en una cadena pública. Una se siente reconfortada cuando ve que la misión de servicio público aún existe. Así que RNE, trinchera de cultura en su sentido más puro frente al monstruo empresarial, ofrece una hora de poesía semanal, los sábados de 17: a 18:00, para todos aquellos que quieran acercarse a la poesía de viva voz.

El programa ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Ondas 2002; el Premio Internacional Audiovisual Antonio Machado 2002; Premio Leer y Entender la Poesía de la Universidad de Castilla La Mancha 2005; Premio Galicia de Comunicación 2007. Premio Bibliodiversidad por el Fomento de la lectura 2007 o el Premio  Aula de las Metáforas 2008. Me arriesgo a decir que quizá tenga más premios que oyentes, lo paradójico de las audiencias y los reconocimientos.

Como no podía ser de otra forma, este programa rindió homenaje este año a Miguel Hernández, uno de los grandes de la poesía española de cuya muerte se han cumplido cien años. Pero no sólo hay espacio para esos a los que todos conocemos. La estación azul me ha descubierto a Jesús Munárriz, el poeta y director de la Editorial Hiperión, en un programa especial desde la Biblioteca Nacional en el que también contaron con la presencia de Luis Eduardo Aute, Forges o Luis García Montero. Versos, música y reflexiones sobre la poesía en un espacio que se oye: se intuye la grandiosidad y el misticismo de las salas de la Biblioteca Nacional.

P.D.: También me ha gustado encontrarme poesía en cadenas generalistas como Cadena SER, en un ejemplo (un poco desactualizado) de 2008 del programa Hoy por hoy, en el que hablaban del 40 aniversario de la editorial Visor, también con la presencia de Luis García Montero (del que me considero admiradora, por su capacidad de hacer de la poesía actual algo muy humano y sencillo para todos los públicos, incluso los profanos en el mundo poético).

Los últimos o los primeros.

29 Nov

Siempre he pensado que la radio tiene algo de terapéutico. Contra la soledad, principalmente. Muchos buscan en las ondas una compañía, una voz amiga, un sonido de fondo que acompañe. La soledad por las noches es menos llevadera y esta búsqueda de consuelo radiofónico se acentúa. Los programas de madrugada se sintonizan buscando entretenimiento, bálsamo o distracción.

Existen varios formatos. Hay quienes a estas horas se tornan pesimistas y, entre la oscuridad de la noche, lo ven todo negro. Los problemas parecen acecharnos cuando nos quedamos solos y hay personas a las que los ajenos les sirven de consuelo. Para estos están los programas tipo “Hablar por hablar”, de la Cadena SER. De 1:30 a 4:00 de la madrugada los oyentes llaman a una voz desconocida para desahogarse. Estos programas crean una atmósfera íntima, sosegada, que da calma. Las locutoras, y lo digo en femenino porque estas voces provienen en su mayoría de mujeres, ofrecen consejo a estos oyentes que conciben la radio como una especie de servicio público de ayuda.

No a todo el mundo le apetece que a esas horas le apenen con problemas, así que el dial ofrece otras posibilidades. Otra opción son los programas de entretenimiento, humor y cultura. Las noches son largas y dan para mucho, así que la temática suele ser de lo más variada. Programas como la mítica “La rosa de los vientos” de Onda Cero, “Cinco lunas” en Punto radio,“Si amanece nos vamos” en Cadena SER o “A buenas horas” de la Cadena Cope.

Ya todos en su declaración de intenciones dejan claro que son programas para alegrar las últimas (o primeras) horas del día. Desde la “ventana abierta a la cultura, al diálogo, al misterio, a la ciencia, al humanismo, al espíritu crítico, a la naturaleza, a la investigación al futuro” del añejo “La rosa de los vientos”, al programa “para que la gente no quiera dormir” de las “Cinco lunas”, para los “insomnes felices y marchosos de retirada” es “A buenas horas”, y “Si amanece nos vamos” “se acuesta con los más trasnochadores y se despierta con los campeones del mundo madrugando”.

De formato intimista, ritmo más calmado, con espacio para la reflexión, para los temas más nocturnos: la noche propicia el misterio y lo paranormal (como en “Materia Reservada” en  “La Rosa de los Vientos”), el humor para ahuyentar posibles fantasmas (“El laboratorio de la tele” o “La contrarredacción” de “Si amanece nos vamos”) pero también lo erótico y el deseo (como en  “Cinco lunas”).

Unos y otros, primando más la información, el humor, la historia, el misterio…o lo que surja, son una compañía no corpórea pero satisfactoria para las noches de insomnio, de soledad o de aburrimiento.

Las voces, la radio.

27 Sep

La radio es el medio cotidiano. El que cuenta las cosas, el que se convierte en parte del día a día de muchas casas. Las voces conocidas, compañeras.

La radio me ha acompañado desde niña en muchos momentos del día. Hay recuerdos de mi infancia que llevan la marca sonora de voces que me acabaron siendo muy familiares. Me pongo a hacer memoria y entonces aparece mi madre en la cocina y “Hoy por Hoy” entre ruido de cacharros. Tardes de invierno en el sofá en la voz de Gemma Nierga y sus tertulianos. Algunos domingos en la cama de mis padres escuchando atenta “A vivir que son dos días” (al escribirlo me sale sola la sintonía), porque luego venía Manolito Gafotas a hablar y a mi me encantaba ponerle voz al niño de Carabanchel de mis libros. Y, aunque no tan atenta, muchos domingos en el coche, desde Amusquillo a Valladolid, con la sintonía de Paco González, Pepe Domingo Castaño y su “Carrusel Deportivo”.

Ahora con unos años más, en proyecto de periodista de vida ajetreada, confieso que ya no sigo estas voces tanto como me gustaría, igual es porque las nuevas tecnologías, a la vez que acercan, te alejan, y me resulta más incómoda en sus versiones online o en el móvil. Soy de las de la vieja usanza, cada medio en su soporte y larga vida al transistor. De cualquier forma, aún sigo sintonizando la radio muchas tardes para que aquellas viejas (y nuevas) voces me cuenten cómo sigue todo. O en Radio3, para ponerle un poco de ritmo a las mañanas del “Siglo 21” o a las tardes en “Como lo oyes” o “Discópolis”.

La radio es amiga. Es una compañía segura que nunca va a dejar de hablarte, que no te retira la palabra. Hace compañía, te informa, te transporta, no le molesta que te duermas y te sigue contando, te acompaña en los viajes…las voces hacen el cariño. Hay hasta quien asegura que es buena amante y se va con ella a la cama todas las noches, como mi padre. Y mi madre, en todos estos años, aún no se ha quejado. Eso es fidelidad.

Aquí, y ahora, comienza mi andadura en las ondas. Esperemos que se oiga.